Estrategias de inversión en Bolsa: Una visión general.

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Aunque existen muchas estrategias de inversión en Bolsa, no existe ninguna que sea infalible y sirva para todo el mundo.

Cada una tiene sus ventajas, riesgos y objetivos de rentabilidad de acuerdo al perfil de inversor, quien es el que debe tomar siempre la decisión final.

Dicha decisión se debe hacer eligiendo la estrategia más acorde con la personalidad, recursos disponibles y objetivos de beneficio para ser capaz de ejecutarla hasta el final y no dejarse llevar por el pánico, esa fuerza que mueve los mercados y provoca grandes errores y pérdidas.

Por lo tanto, hay que tener clara siempre la estrategia a seguir antes de invertir dinero, y entender bien el funcionamiento del mercado para elegir productos financieros y constituir cartera.

No es lo mismo una acción que una participación, un fondo de inversión, un bono, letras del tesoro, opciones put y call o un ETF. Cada producto tiene sus ventajas y desventajas y es importante conocerlas bien para hacer la selección acorde con la estrategia elegida, y no perder dinero.

Para invertir es imprescindible, también, tener conocimientos sólidos en materia de inversión, saber el funcionamiento de la Bolsa y los mercados en general, saber fundamentos de análisis de valores, nociones de psicología de los mercados y elegir una estrategia adecuada que, además, tenga en cuenta los costes fiscales que genera el hecho de comprar, vender y mantener una cartera de valores en un mercado determinado.

También hay que saber que los broker y agentes de Bolsa cobran comisiones, la Bolsa misma cobra cánones por cada operación realizada, y Hacienda cobrará impuestos sobre los beneficios obtenidos, Todos son detalles a tener en cuenta en cada inversión para no llevarse sorpresas desagradables que hagan perder dinero en los mercados.

Teniendo claro el perfil de inversor, también se debe comprender qué es una estrategia de inversión en sí, y saber que no es necesario limitarse a una sola estrategia, que estas pueden pueden combinarse creando carteras de valores distintas para cada una de ellas; pero sin combinar el dinero de las distintas carteras para cubrir las perdidas de una estrategia. En cualquier caso, el dinero de las carteras siempre debe mantenerse separado.

Lo importante es que la estrategia elegida se adapte a la personalidad del inversor y no al revés, ya que si no los resultados suelen ser malos, a veces catastróficos, y siempre tener presente que no existe una estrategia de inversión perfecta; sólo hay estrategias buenas dependiendo de los objetivos y el perfil de inversor.

Es conveniente saber que el número de estrategias para invertir dinero es prácticamente infinito. Se trata de algo cambiante, que evoluciona con los mercados y cada inversor puede crear su propia estrategia, o modificar una ya existente para adaptarla a sus fines particulares. Pero en cualquier caso, siempre es recomendable seguir unos criterios básicos en el momento de hacerlo.

Por lo tanto, no es necesario ser un experto en Bolsa, o un gurú de las finanzas para gestionar bien el dinero. Y aunque hace falta tener unos conocimientos mínimos para analizar bien los valores, no hay que ser un experto en Bolsa sino tener sentido común para establecer un plan de inversión, corregir las desviaciones del plan, y salirse de los mercados cuando no valga la pena seguir en ellos.

Hay riesgos que sencillamente no vale la pena asumir, la inversión es una actividad de riesgo y hay que tener claro cuánto vale la pena asumir.

Para establecer un plan, lo primero que debe hacer un inversionista es preguntarse:

  1. ¿Cuál es mi perfil de inversor?
  2. ¿Cuál es la rentabilidad que quiero de mi inversión?

Una vez formuladas estas preguntas, se comienza a buscar las respuestas.

¿Qué es el perfil de inversor?

Lo primero es tener claro que no existe un perfil único de inversor. Existen unos condicionantes personales que rodean al inversor, y son distintos en cada caso.

Estos condicionantes suelen ser: 

  1. ¿Cuánto dinero tienes para invertir?
  2. ¿Cuánto riesgo quieres asumir?
  3. ¿Qué deudas y obligaciones tienes?

Todo esto definirá de alguna manera el perfil de inversor, y por estos motivos existen múltiples perfiles y es imposible definir un perfil único. Sin embargo, se pueden definir unos perfiles generales en los que suelen encajar la mayoría de personas, estos son:

• Grandes y pequeños inversores.
• Individuos amantes o reacios al riesgo.
• Inversores a corto, medio o largo plazo.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que, en la actualidad, el acceso a la inversión es más abierto y transparente que nunca, pero no significa que a todo el mundo le convenga invertir en Bolsa, los mercados son impredecibles y nunca se sabe cómo pueden reaccionar, los valores siempre están sujetos a subidas y bajadas repentinas e inesperadas.

Bajo este escenario de incertidumbre, es desaconsejable invertir en Bolsa para personas que no tengan sus necesidades básicas cubiertas (vivienda, plan de pensiones, etc.) porque siempre se debe invertir con excedentes de ahorro y no con fondos destinados a cubrir necesidades o apalancarse en prestamos para invertir. Esto es algo que sólo inversores muy experimentados se atreven a hacer, pero no sin sufrir en ocasiones grandes pérdidas que los llevan a la ruina.

Siendo el perfil del inversor muy diverso, la estrategia de inversión se ve afectada por esta diversidad, ya que no puede ser la misma para todos.

En cualquier caso, la valoraciones del inversor nunca dejarán de tener un componente subjetivo, pero si deberían fundamentarse en criterios sólidamente interiorizados.

Como aproximación general para definir el perfil del inversor, se puede clasificar a los inversores:

Según su forma de operar.

Distinguiéndolos según el tipo de valores con los que operen (más o menos arriesgados) y según la finalidad de su inversión (más o menos especulativa). Así tenemos:

Inversores conservadores.

Operan con valores que proporcionan la mayor rentabilidad posible por dividendo, al menor riesgo posible.

No suelen comprar y vender de continuo, más bien efectúan operaciones de ampliación de cartera para aumentar rentabilidad y hacerse inmunes a las subidas y bajadas de precios de los mercados. También tienden a diversificar su cartera invirtiendo en mercados diferentes.

Son inversores que suelen tener una capacidad de gasto media y no quieren asumir riesgos excesivos. Eligen sociedades solventes y líquidas, que distribuyen dividendos de forma regular y desarrollan su actividad en ciertos sectores de la economía que suelen ser considerados estables.

Por ello, no suelen tener grandes ganancias propias de situaciones alcistas; pero sí rentabilidades por dividendo aceptables.

Buscan invertir en valores que han aumentado sus beneficios en el pasado y se espera que lo hagan en el futuro, que reparten buenos dividendos y proporcionan seguridad. Tienden pues a invertir en valores de renta fija o renta variable considerada de bajo riesgo.

Inversores especulativos.

Es una categoría de inversores que han pasado de ser considerados “parásitos”, por su juego en el mercado, a convertirse en gente que ayuda a su buen funcionamiento gracias a frecuentes y oportunistas operaciones que aumentan la liquidez en los mismos.

Se caracterizan por centrar su cartera en valores de alto riesgo; con los que es posible ganar mucho dinero, pero también perderlo.

Por lo tanto, invierten un alto porcentaje de su cartera en valores que están dentro del grupo de renta variable. Suelen decantarse por inversiones a corto plazo y movimientos especulativos, siguiendo de cerca la evolución diaria de los mercados; y cuentan con capacidad para actuar con rapidez.

Según sus conocimientos y capacidad financiera.

Entrar en la dinámica de la Bolsa e inversión requiere unos conocimientos básicos para comprender el funcionamiento del mundo financiero y los distintos productos de inversión para constituir una cartera.

Y es importante tener en cuenta que las inversiones deben hacerse en lo posible con excedentes de dinero que no vamos a utilizar para cubrir necesidades primarias. Dependiendo del excedente nuestra capacidad de inversión será mayor o menor.

Así tenemos que los inversionistas pueden ser:

Grandes inversionistas.

A esta categoría corresponden los brokers, la banca comercial y organizaciones en general que invierten dinero propio y el que otras empresas o particulares les dan en custodia para invertir.

Normalmente disponen de servicios de análisis e información, sistemas de gestión de cartera potentes y tienen volúmenes de inversión importantes que les permiten influenciar el precio de una cotización en determinadas circunstancias.

Pequeños inversionistas.

Suelen ser personas particulares que disponen de ahorros, pero no necesariamente de los conocimientos para invertir. Realizan pequeños volúmenes de inversión buscando la máxima rentabilidad posible siguiendo las reglas del mercado.

En el caso de los inversionistas con conocimientos financieros pueden obtener buenas rentabilidades por su cuenta si hacen un seguimiento adecuado de los mercados. Suelen ser inversionistas conservadores que se decantan por el largo plazo y la inversión en valor.

¿Qué es una estrategia de inversión?

Una estrategia de inversión es un conjunto de pautas a seguir para seleccionar valores (acciones, opciones, bonos, letras del tesoro, etc.) con los que constituir una cartera de inversión y obtener una rentabilidad acorde con el riesgo inherente de invertir dinero que siempre se debe asumir.

A la hora de escoger una estrategia hay que tener en cuenta siempre el perfil como inversores, y saber las variables características de toda inversión en renta variable que son:

• El retorno de inversión esperado.
• El riesgo asumido.

Por lo general, las estrategias buscan controlar el riesgo asumido y obtener un beneficio acorde con el riesgo asumido, siempre partiendo del hecho de que los mercados son inestables para establecer objetivos de rentabilidad realistas.

Hay que tener claro desde el principio que ninguna estrategia funciona bien al 100%, todas tienen sus altibajos en el tiempo y la idea es que los momentos buenos superen a los malos en el balance general a la hora de medir resultados.

La estrategia perfecta no existe y es un error pretender encontrarla. Muchos traders lo han intentado con la aplicación de fórmulas matemáticas, algoritmos y psicología; y todos han fracasado intentando predecir los mercados.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que cuando se pretende utilizar varias estrategias deben crearse cuentas de valores separadas para cada una de ellas. Así se podrán seguir y analizar los resultados obtenidos con cada una de ellas.

Y en ningún caso se debe alterar la cartera de valores, traspasando dinero de las cuentas de estrategias exitosas a las de aquellas que han resultado fallidas para cubrir pérdidas.

A la hora de elegir los activos para constituir una cartera, hay que conocer bien los valores que eliges, tener en cuenta el coste fiscal de tus operaciones; las comisiones y cánones por comprar, vender y mantener nuestra cartera, y saber la diferencia entre los productos que pagan dividendos de aquellos que no lo hacen para calcular la rentabilidad final. Recuerda que los dividendos suelen ser considerados beneficios a nivel fiscal y hay brokers con comisiones por gestionar el cobro de dividendos.

Como consejo general, es recomendable reinvertir los dividendos para aumentar la rentabilidad total.

Estrategias de inversión más conocidas.

Aunque en realidad existen tantas estrategias como tipos de inversores, estas vienen a ser las estrategias más generalizadas.

Estrategias en renta fija.

Suelen ser estrategias conservadoras donde el porcentaje de ganancia en la inversión ya está preestablecido desde el principio. Suele corresponder a inversiones en bonos, letras del tesoro o participaciones con fecha de vencimiento a largo plazo para el pago de intereses.

Estrategias en renta variable.

Están centradas en la constitución de una cartera de valores con productos cuya rentabilidad no está garantizada. Los niveles de riesgo de estas estrategias son muy variables y pueden pasar desde conservadores hasta alto riesgo. Y que pueden ir dirigidas a obtener ganancias rápidas o crear una capacidad de independencia financiera a largo plazo.

Como ejemplo de estas estrategias tenemos:

  • Inversión en valor (Value Investing).
  • Inversión en crecimiento.
  • Obtención de rentas.
  • Momentum.
  • Comprar mercado.
  • Empresas cíclicas.
  • Empresas en reestructuración.
  • Inversión sectorial.
  • Comprar índices amplios a intervalos regulares de tiempo.
  • Comprar cartera representativa de un índice a intervalos regulares de tiempo.
  • Comprar una cartera representativa de un índice mediante compras discrecionales.
  • Comprar un índice amplio mediante compras discrecionales y mantener indefinidamente.
  • Comprar un índice amplio mediante compras discrecionales vendiendo en un momento determinado.
  • Formar cartera de valores a largo plazo con compras a intervalos regulares de tiempo.
  • Comprar en cracks y mantener indefinidamente.
  • Comprar en cracks y vender a medio plazo.
  • Constituir cartera a largo plazo con compras discrecionales.
  • Vender puts y call sistemáticamente.
  • Comprar y vender a medio plazo.
  • Comprar a medio plazo y vender call.
  • Invertir en empresas pequeñas (Small Caps).
  • Invertir en empresas cíclicas.
  • Invertir en sectores mediante índices.
  • Invertir en sectores mediante carteras diferenciadas.
  • Comprar acciones a largo plazo.
  • Invertir para generar rentas por dividendos.
  • Dividend Growth Investing, se trata de invertir en valores con dividendos crecientes como variante de la antes mencionada que busca crear rendimientos crecientes.
  • Comprar y promediar a la baja.
  • Dollar Cost Averaging.
  • Rebalanceo de cartera.
  • The Dogs of the Dow, o los Perros del Dow Jones.
  • Invertir a largo plazo con inversión por sectores, estrategia basada en adquisición de ETF (fondos cotizados en Bolsa).
  • Vender opciones put y call para generar rentas extra.
  • GAD o GIA, el sistema de Robert Lichello.
  • Twinvest.
  • Invertir con el Synchrovest.
  • Invertir con retornos esperados, Value Averaging.

Aunque esta no pretende ser una lista exhaustiva de estrategias, se puede decir que estas son las más utilizadas en líneas generales. Corresponde al inversor aprenderlas, interiorizarlas y comprenderlas para poder aplicarlas con éxito.

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