Henry Ford: El maquinista que cambió el Mundo.

Henry Ford con un modelo T y su primer prototipo
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“El hombre que tiene la mayor capacidad para el trabajo y el pensamiento es aquel que está destinado a tener éxito.”

Henry Ford en Mi Vida y Obra.

 

Empresario americano (1863-1947). Es uno de los personajes más grandes de todos los tiempos. Como fundador de la Ford Motor Company logró revolucionar la producción industrial y el funcionamiento del mercado automovilístico. Implementó la organización científica del trabajo en las cadenas de montaje para abaratar el precio de un automóvil y hacerlo asequible al mayor número de personas.

En muchos aspectos Henry Ford fue un empresario comprometido con el progreso social, consciente de la responsabilidad de la empresa con el bienestar del país y las personas.

Sus conclusiones y observaciones sobre los métodos de producción le hacen ser considerado el creador de un modelo industrial conocido como Fordismo, que ha servido de base para los modelos productivos en la actualidad.

Este modelo combina la utilización de maquinaria especializada con trabajadores que dispongan de salarios elevados para sostener el consumo de bienes y servicios y retroalimentar la producción industrial. De esta forma buscaba repartir los beneficios en la Sociedad y la Industria en general.

Tuvo un compromiso con la reducción de costes que dio como resultado una gran cantidad de inventos técnicos para mejorar la producción, junto al establecimiento de franquicias en cada ciudad de Norteamérica (Estados Unidos y Canadá), y en las principales ciudades del Mundo.

Aunque en la actualidad el Fordismo se considera un modelo superado, el sistema de producción mediante cadena de montaje sigue vigente; y su visión global del consumismo como forma de beneficiar a la sociedad fue la clave de su éxito.

Trayectoria personal.

Henry Ford nació en una granja de Dearborn, Michigan siendo miembro de una modesta familia campesina. Desde muy joven demostró una aptitud poco común para la Mecánica que su padre trató de desincentivar para que se dedicase al trabajo agrícola. Sin embargo, Ford siempre tuvo claro que la agricultura no era lo suyo. Perseveró desde pequeño en la Mecánica arreglando relojes y experimentando con pequeñas piezas como pasatiempo.

Sus ideas revolucionarias sobre Mecánica comenzaron a formarse cuando tuvo contacto con una máquina de vapor fabricada por Nichols&Shepard Company, que podía usarse en tareas agrícolas. Esto le llevó a pensar formas de mejorar la vida en el campo con el uso de máquinas.

Empezó a trabajar como aprendiz de maquinista a los 17 años en el taller de la Dry Dock Engine Works en 1879, teniendo así las primeras nociones sobre funcionamiento de motores. Este trabajo lo combinaba con otro en un taller de joyería por las noches haciendo pequeñas reparaciones por simple placer personal.

Al mismo tiempo, empezó a realizar experimentos con motores de vapor en la granja familiar que le llevaron a la conclusión de que los motores a vapor tenían demasiadas limitaciones para ser usados en vehículos, y que los motores de combustión interna de gasolina eran más eficientes.

Ya alrededor de 1885, Ford tuvo noticias del desarrollo de vehículos a motor por los fabricantes alemanes Daimler y Benz, y de las novedades del motor a gas a través de la revista británica World of Science que lo convencieron de que estos eran más eficientes para desarrollar el “carruaje sin caballos”.

Sin embargo, Ford pensó primero en montar un negocio de relojes con la experiencia acumulada en los talleres, pero dejó la idea al considerar que estos no eran una necesidad universal. Debido a su contacto con el trabajo en la granja familiar, Henry Ford comenzó a tener ideas para el desarrollo de maquinaria como los tractores, que sustituyeran a los caballos y animales de tiro en la granja.

Pero las circunstancias lo llevaron a desarrollar vehículos de carretera cuando se percató de que la demanda de estos vehículos sería mayor que la de los tractores.

En 1891 Ford fue ingeniero-maquinista en la Detroit Electric Company, trabajo que le facilitó tiempo y dinero para realizar experimentos con motores de combustión a gasolina que dieron como resultado el primer vehículo a motor desarrollado por él.

Sus experimentos con este vehículo le llevaron a la conclusión de que los motores de un cilindro eran poco prácticos para el transporte, y de que un motor de dos cilindros funcionaría mucho mejor. Este conocimiento lo usaría después para el desarrollo de sus automóviles.

Hay que tener en cuenta que para la época los desplazamientos eran difíciles y se evitaban en la medida de lo posible. El desarrollo de los vehículos Ford revolucionaron el transporte dando facilidades de desplazamiento desconocidas hasta entonces que cambiaron las nociones de distancia.

Fue durante sus años de trabajo en esta compañía que desarrolló un buggy de dos cilindros con motor de combustión interna que desarrollaba una fuerza de 4 caballos que se transmitía a las ruedas con un sistema de correas y cadenas. Después fue perfeccionando su diseño hasta convertirlo en un vehículo capaz de hacer recorridos largos sin recalentarse.

Ford planificaba la mejora de sus diseños con anticipación mediante la elaboración de un plan de trabajo detallado que le evitara perder tiempo en improvisaciones, distinguiendo así los momentos de planificación y los de experimentación.

De esta manera fue superando las dificultades que iba encontrando para conseguir materiales apropiados, o problemas elementales como fue el del sistema de refrigeración por agua para evitar el sobrecalentamiento del vehículo. A partir de entonces Ford llegaría a construir hasta tres vehículos con fines experimentales mientras trabajaba en la compañía eléctrica de Detroit.

En 1895 tuvo conocimiento de una exhibición de automóviles en Nueva York donde estaba uno construido por Karl Benz. Ford fue a ver la exhibición para comparar los vehículos, llegando a la conclusión de que tenían similitudes con el suyo, pero no tomaban en cuenta la importancia de reducir el peso como él.

Fue en estos tiempos cuando Ford fue consciente de las limitaciones técnicas para el desarrollo de automóviles eléctricos, y consideró que la tecnología de su tiempo no permitía el desarrollo de un vehículo así con un radio de acción y coste aceptables.

Cuando la Edison Company le ofreció en 1899 la superintendencia de la empresa a condición de que abandonara sus experimentos, decidió renunciar a su trabajo y dedicarse al desarrollo del automóvil con convicción en sus posibilidades.

El proceso de estudio y desarrollo permitió a Henry Ford tener también un aprendizaje sobre los negocios. A pesar de ser consciente de que se trataba de un producto nuevo con una demanda potencial, la incertidumbre sobre su comercialización eran muchas al no haber precedentes. Como en todos los tiempos, siempre hay expertos. Estos consideraban el “carruaje sin caballos” una idea estrafalaria y explicaban en detalle por qué nunca podría ser más que un juguete.

Los hechos demostraron que esos “expertos” se equivocaron igual que con el avión, y la importancia de tener capacidad de innovación sustentada en el realismo para los negocios. La apuesta de Ford fue arriesgada pero los negocios siempre tienen riesgos que se deben saber asumir.

En aquellos tiempos empezó a ser evidente que el automóvil podía funcionar y fabricantes como Karl Benz, Daimler, Peugeot, Opel, FIAT y Renault empezaron a fabricarlos para un público que especulaba con la idea de las carreras. Esta idea afectó el desarrollo de los automóviles y los fabricantes buscaban hacer vehículos rápidos en lugar de vehículos de calidad, convirtiéndose así la industria del automóvil en un negocio de especuladores.

Fue con estas ideas especulativas que un grupo de personas se asoció con Henry Ford para crear la Detroit Automobile Company, y explotar el “buggy” de Ford con fines comerciales.

En esta compañía Ford nunca pudo aplicar sus ideas de mejora y producción de vehículos. Seguían la tendencia imperante en la época, fabricar bajo pedido y de forma artesanal un producto caro para un público selecto.

Las ventas no fueron boyantes, y al verse Ford impedido para en práctica sus ideas, decidió retirarse de esta compañía, que con el tiempo pasaría a convertirse en la marca Cadillac con la familia Leland; para fundar la Ford Motor Company en un pequeño taller de Detroit en 1903.

Ford Motor Company.

Henry Ford no alcanzó el éxito hasta fundar su propia empresa donde pudo poner en práctica sus ideas con libertad. Su idea de negocio consistía en fabricar en masa vehículos sencillos y baratos, destinados a un consumo masivo por parte de las familias medias americanas, y que el automóvil dejara de ser un producto de fabricación artesanal con coste prohibitivo.

En el momento de su fundación, la Ford Motor Company sólo disponía de unas cuantas patentes, un prototipo de automóvil y un capital inicial de 28 mil dólares americanos. El público no tenía interés en un automóvil a menos que pudiera correr y vencer a otros vehículos en una carrera.

Su participación en las carreras le permitió mejorar el diseño hasta lanzar el producto que sería el gran éxito en ventas que revolucionaría el modo de vida americano y la industria en general, el Modelo T.

En la época los negocios eran gestionados de forma que se prestaba más atención a la financiación que a la calidad del servicio y los métodos de fabricación. Ford supo aprovechar estas deficiencias después de manera que obtuvo el liderazgo del mercado automovilístico.

A partir del lanzamiento del Modelo T la trayectoria empresarial de Ford sería de un éxito casi imparable, aunque con altibajos, hasta su muerte. Dejando un legado que cambió la vida de muchas personas y una doctrina de producción conocida como Fordismo.

La filosofía de trabajo Ford.

Henry Ford sacó conclusiones sobre la dirección de los negocios que se pueden resumir en tres puntos:

  • Dar prioridad a las finanzas respecto a la calidad tiende a destruir los fundamentos de un buen servicio.
  • La prioridad de las finanzas promueve vicios como el miedo al fracaso, a la competencia y al cambio de métodos.
  • El líder del mercado será aquel que tenga como prioridad la calidad del servicio y el trabajo bien hecho.

 

El legado de Ford: El Fordismo.

En muchos sentidos, Henry Ford fue un visionario que supo ver la Sociedad de consumo como base del futuro Estado de bienestar. Por eso buscó mejorar el nivel de vida de sus trabajadores y reducir su rotación en los puestos de trabajo, contratando y manteniendo a los mejores trabajadores en plantilla como base para alcanzar la eficiencia productiva.

Para ello creo un programa retributivo de 5 dólares al día que superaba el salario medio de la época (1914), que incluía una reducción de la jornada laboral de 9 a 8 horas diarias con dos días de descanso.

Ford fue muy criticado al principio en Wall Street por haber implantado este programa en su empresa, pero los hechos le dieron la razón al quedar demostrado que su programa laboral permitía a los trabajadores comprar los automóviles que ellos mismos producían, y que su consumo era bueno para la economía general.

El salario de 5 dólares se ofrecía a trabajadores mayores de 22 años que llevaran más de 6 meses trabajando en su compañía, y llevasen una vida adecuada según los criterios de un Departamento de Sociología que tomaba en cuenta los hábitos de los trabajadores en materia de consumo de alcohol, y tendencia al juego.

Sin embargo, Ford estaba completamente en contra de la presencia de los sindicatos en sus fábricas al considerarlos perjudiciales para la producción en general y ser una reminiscencia del Comunismo, ideología contra la que estuvo abiertamente en contra al considerarla perjudicial para la Humanidad. Por eso empleó a un antiguo boxeador de la Marina estadounidense llamado Harry Bennett para establecer un “Departamento de Servicio” que funcionó como un departamento de seguridad que practicó tácticas de intimidación contra sindicalistas.

Así protagonizaron un incidente muy famoso en 1937, donde hubo una pelea sangrienta entre sindicalistas y miembros de este cuerpo de seguridad que fue cubierta por los medios de comunicación.

Con la introducción del Modelo T, Ford puso el automóvil al alcance del público alterando de manera drástica los hábitos de vida y trabajo de las personas, y cambiando la fisonomía de las ciudades.

La clave de su éxito consistía en su procedimiento para reducir los costes de fabricación llamado Producción en serie, clave del Fordismo.

Su modelo productivo se inspiró en los métodos de trabajo de los mataderos de Detroit, y consistía en instalar una cadena de montaje con correas de transmisión y guías de deslizamiento para desplazar el chasis del vehículo hasta los puestos donde sucesivos grupos de operarios con herramientas adecuadas realizaban la tarea asignada en el menor tiempo posible para obtener un producto estandarizado sencillo y barato.

Esta producción en cadena fue en su día una apuesta arriesgada que sólo resultaba viable con una demanda capaz de absorber la producción. En ese sentido el mercado norteamericano ofrecía un ambiente propicio con una población con un poder adquisitivo que permitió el desarrollo de la Sociedad de consumo.

Mientras exista la demanda, la producción en cadena permite ahorrar pérdidas de tiempo de trabajo evitando desplazamientos innecesarios de los trabajadores.

Este modelo llevó hasta el extremo las recomendaciones de Frederick Taylor, padre del Taylorismo, que tuvo mucha influencia en la segunda fase de la Revolución industrial. Así cada operación queda reducida a una sucesión de tareas mecánicas y repetitivas que quitaban valor a las cualificaciones técnicas o artesanales de los obreros permitiendo así aprovechar la mano de obra no cualificada.

El uso de mano de obra no cualificada permitía eliminar la actividad de los sindicatos de oficio, basados en la cualificación profesional de sus miembros, en las fábricas.

De esta manera la dirección de empresa adquiere un control estricto sobre el ritmo de trabajo de los obreros, regulado por la velocidad de la cadena de montaje.

Por otro lado, la reducción de costes de producción permite elevar los salarios que se ofrecen a los trabajadores con la idea de obtener una plantilla satisfecha y nada conflictiva que acate las normas impuestas por la empresa dentro y fuera de la fábrica, promoviendo incluso la vigilancia de la vida privada de los trabajadores a través de un “Departamento de sociología”.

Todo esto daría como resultado un modelo de trabajo con una fuerte influencia del Taylorismo que se puede resumir en los siguientes puntos centrales:

 

  • División del trabajo buscando la especialización.
  • Buscar la máxima eficiencia del trabajador eliminando movimientos innecesarios y controlando los tiempos productivos.
  • Reducir costes de producción.
  • Eliminación del sindicalismo como factor que obstaculiza el trabajo productivo (según Ford).
  • Estandarización del producto para adaptarlo a la producción en serie mediante cadenas de montaje.
  • Pagar salarios altos para aumentar el poder adquisitivo de los trabajadores, esto da como consecuencia una sociedad de consumo que retroalimenta el sistema productivo empresarial.
  • Establecer una jornada laboral racional, en este caso de 8 horas diarias con dos días de descanso a la semana.
  • Reducir en la medida de lo posible la rotación laboral como forma de profundizar la especialización del trabajador.
  • Búsqueda constante de métodos nuevos para mejorar la eficiencia en la producción.

 

Con el tiempo los planteamientos del economista John Maynard Keynes influenciaron al Fordismo, creando las teorías de la Escuela de la Regulación para alcanzar acuerdos sociales que redujeran la conflictividad laboral, y permitieran una mayor calidad de vida a los ciudadanos en general. Todo esto acorde con las teorías keynesianas del papel regulador del Estado para equilibrar las cosas.

Las consecuencias lógicas del Fordismo influenciado por el Keynesianismo fueron un incremento constante de la productividad y el consumo de masas que estimulan un crecimiento económico constante.

Este modelo productivo permaneció como la base del sistema productivo industrial hasta la década de los setenta, cuando se produjo una crisis de la organización científica del trabajo cuando el trabajo comenzó a ser tan especializado que producía problemas de salud a los individuos (alienación), la concurrencia de las empresas asiáticas con el modelo de producción Toyotista, y la conclusión de ecologistas afirmando que este modelo era depredador de recursos e insostenible a largo plazo ya que se basaba en un crecimiento constante de la demanda en un planeta con recursos limitados.

El Fordismo clásico ha ido evolucionando al igual que el Keynesianismo, su soporte teórico económico, hacia el modelo conocido en la actualidad como Postfordismo, utilizado en la actualidad por la mayoría de países incorporando las tecnologías de la información al proceso productivo con una fuerte influencia de las teorías económicas del Neoliberalismo.

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