Liderazgo positivo: Cómo cultivarlo y utilizarlo con éxito.

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En la actualidad, el liderazgo autocrático está pasando de moda debido a que se basa en relaciones de poder que usan el miedo al despido para obtener obediencia, y es un hecho probado que esta no es la mejor forma de incrementar la productividad.

En general, las personas no quieren ser mandadas. Quieren ser reconocidas por su esfuerzo y sentirse motivadas a hacer las cosas porque les gusta y no porque una persona con mirada inquisitoria y malos modos les obliga a obedecer escudado en una relación de jefe-subalterno.

Existe una necesidad de cambio en la forma como los líderes gestionan los recursos humanos. La necesidad de conciliar el trabajo con la familia, racionalizar el número de horas dedicadas al trabajo y estar a gusto con lo que se hace son factores cada vez más importantes a la hora de conseguir eficacia en el trabajo.

Por eso se empieza a hablar del Liderazgo positivo. Un tipo de liderazgo que motiva a las personas y no las intimida, es un liderazgo relacionado con la Inteligencia emocional que busca entender a las personas para motivarlas de manera agradable, reduciendo la conflictividad y el tiempo de ejecución de las tareas.

Es un liderazgo que busca hacer sentir a los empleados importantes dentro de un equipo escuchándoles, tomando en cuenta sus opiniones y valorándoles para crear un “salario emocional”, un incentivo que les motive a mejorar y aportar lo mejor de sus capacidades a la organización, mejorando así la eficacia general de la empresa.

Se trata de un liderazgo que no sólo ve el dinero como factor de motivación. Pequeños gestos como el buen trato, ser agradecido, tener empatía y tratar al empleado como un ser humano con necesidades, y no como un número; pueden marcar la diferencia aumentando el compromiso del trabajador con el grupo.

Sin embargo, cultivar el liderazgo positivo no es tan sencillo como parece. Cultivarlo requiere tener unos rasgos de personalidad en los que la empatía y la inteligencia emocional para ponerse en el lugar de los demás juega un papel primordial para desarrollar un liderazgo que, sin duda alguna, aumenta la productividad y reduce la conflictividad en la empresa.

Un líder positivo tiene unos rasgos que lo caracterizan como alguien con buena salud mental y buena dosis de bondad, valores que pueden desarrollarse teniendo siempre en mente hacer el bien a los demás.

Algunas de las características que este tipo de líderes son:

  1. Son personas educadas y agradecidas
  2. Recuerdan a todas y cada una de las personas del equipo
  3. Mantienen la mentalidad positiva sin importar las dificultades que se presenten
  4. Son inspiradoras, sirven de ejemplo a su comunidad
  5. Aprenden de los errores y evitan hacer críticas haciendo observaciones que ofrezcan una solución
  6. Consideran importante mantener buenas relaciones personales para motivar a sus equipos
  7. Buscan aportar algo bueno a la comunidad en general, y a la organización en particular

 

Como ejemplos de líderes positivos podemos citar a Nelson Mandela, Teresa de Calcuta, Alfred Nobel, Jesucristo, Buda Shakyamuni, Martin Luther King, Andrew Carnegie y muchos otros personajes de la historia cuyas biografías pueden ayudar a cultivar una mentalidad de servicio a la comunidad, y la dosis de altruismo y bondad necesarias para empatizar con las personas hasta el punto de ser un faro que ilumina el camino de las personas, y que estas se sientan inspiradas a dar lo mejor de sí para mejorar las cosas.

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