Economía conductual: Cómo las emociones afectan las Finanzas.

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La Economía conductual es una disciplina que estudia la influencia de las emociones humanas en las Finanzas, explicando el proceso de toma de decisión de una manera que las teorías económicas tradicionales no pueden hacerlo.

Mientras que la Economía conductual estudia la Psicología de los Mercados a un nivel colectivo como la Microeconomía y la Macroeconomía, las Finanzas conductuales son una disciplina relacionada con la primera pero dedicada al estudio de la influencia de las emociones humanas en decisiones relativas a las Finanzas Personales.

El auge de estas disciplinas que intentan explicar las decisiones económicas a través de la Psicología tiene que ver con el alto componente de irracionalidad que existe en los Mercados y Finanzas Personales, sencillamente ocurren cosas que desde un punto de vista lógico no deberían suceder, pero ocurren.

Así encontramos ejemplos como el de la compra de un bonito reloj o vehículo automotor comprado, a veces a crédito, por un irresistible deseo de tenerlo; para después arrepentirse su propietario de la compra cuando le falta dinero para algo tan importante como pagar en el supermercado.

O la caída de la Bolsa de Valores ante los rumores y comentarios de prensa que generan el llamado “Pánico de los Mercados”, una especie de histeria irracional colectiva en la que los inversores caen al sentir la emoción humana del pánico a perder dinero, que no les deja ver la información con objetividad, y en muchos casos hace que se cumpla su mayor temor, que pierdan dinero.

Todos estos son fenómenos económicos y financieros que ocurren a un nivel general y particular, y no son explicados satisfactoriamente por las teorías económicas tradicionales. Aunque existen detractores de la Economía conductual que defienden la “racionalidad de los mercados”, la evidencia parece demostrar que dicha racionalidad no existe.

La realidad es que la Economía y las Finanzas son fenómenos netamente humanos, en los que los sentimientos y las emociones están implicados debido a que forman parte de nuestra propia naturaleza. Somos seres emocionales con limitaciones para ser completamente racionales y percibir la realidad fuera de prejuicios y esquemas preconcebidos que desvían nuestros criterios de evaluación inevitablemente hacia la irracionalidad.

Además, hay que añadir factores externos que siempre escapan al control individual como los accidentes y desastres naturales que afectan a la Economía. Todo este panorama hace que las decisiones en materia de finanzas NUNCA sean perfectas y, por lo tanto, hay que aceptar la realidad de que una cartera de inversiones infalible NO EXISTE.

Sin embargo, es posible reducir el margen de error usando modelos de toma de decisiones basados en la Psicología que tienen en cuenta muchos de los factores emocionales, en muchos casos subconscientes, del ser humano que describimos a continuación:

Información imperfecta e ilimitada.

A la hora de tomar una decisión económica, existe la tendencia de contar con información imperfecta proporcionada con otras personas que tienen el mismo esquema de pensamiento irracional, añadiendo además la capacidad limitada del ser humano para asimilar información por razones de tiempo y la saturación mental que se puede dar ante información excesiva sobre una misma cosa.

Heurística.

Debido a la posible saturación o falta de tiempo antes mencionadas, las personas suelen tomar atajos para tomar decisiones basándose en los “buenos consejos” de familiares y amigos cuyo criterio se tiene en gran estima sin tener en cuenta que podrían estar equivocados en sus recomendaciones hechas, sin duda, con buena fe pero que deben contrastarse con datos y fuentes de información diferentes para reducir la posibilidad de error por estas causas.

Sesgos cognitivos.

Se trata de fenómenos psicológicos fundamentados en prejuicios e ideas preconcebidas que desvían la percepción de la realidad, haciendo que se descarten de manera inconsciente datos que contradigan esos prejuicios.

Al tratarse de fenómenos psicológicos inconscientes es difícil que no interfieran en la toma de decisiones, pero conocerlos puede ayudar a evitar errores con consecuencias económicas desagradables.

Entre los sesgos que intervienen en decisiones económicas tenemos:

Confirmación: Tener en cuenta sólo aquellos datos que confirman ideas preconcebidas, descartando aquellos que las contradigan

Exceso/Falta de confianza: Algo fatal en Economía ya que puede llevar a asumir pérdidas grandes, perder oportunidades o incluso tener pérdidas por inacción.

Miedo al cambio: Resistencia a cambiar esquemas de decisiones y evolucionar con los tiempos.

Afinidad: Tendencia a elegir lo que se considera más cercano o conocido, sin tomar en cuenta cosas nuevas.

Historia reciente: Tendencia a creer que las cosas que sucedieron o funcionaron en el pasado van a funcionar en el presente.

 

Perspectivas.

Existe la Teoría de las Perspectivas postulada en Economía conductual que explica la diferente valoración del riesgo a la hora de tomar una decisión de compra o inversión. Dependiendo de la personalidad del individuo, el riesgo será valorado de distinta manera. Algo que contradice la clásica Teoría de la Utilidad esperada según la que toda persona tiene el nivel de satisfacción esperado.

La realidad demuestra que la toma de decisiones tiene un alto componente emocional cuando hay un alto nivel de incertidumbre y grandes posibilidades de pérdidas.

 

Aversión a las Pérdidas.

Aunque la valoración del riesgo depende de la personalidad de cada individuo, existe una aversión generalizada a sufrir pérdidas con la compra o inversión realizada. En el proceso de toma de decisiones siempre existirá la tendencia a querer evitar pérdidas.

Sentimientos del individuo.

Hay una alta probabilidad de equivocarse en decisiones financieras cuando la persona se encuentra en un estado donde predomina el estrés, la fatiga y la urgencia.

 

La principal ventaja de la aplicación práctica de la Economía conductual es la de hacer visibles las distorsiones de la realidad que llevan a tomar malas decisiones financieras y así poder evitarlas para obtener un beneficio aceptable.

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