Historia del Camuflaje militar

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La historia del camuflaje militar es un tema difícil de tratar debido a que existen discrepancias para establecer cuando comenzó a desarrollarse esta actividad dentro de los ejércitos.

El camuflaje militar debe ser entendido siempre como la habilidad para disimular la presencia de tropas y medios de guerra para que el enemigo no las encuentre. Para ello se usa procesos de mimetizaje, que van evolucionando a lo largo del tiempo, basados en la observación del medio ambiente.

Se trata así de un proceso, existente en la naturaleza, que usan diversos seres vivos para evitar a los depredadores y los militares han tratado de emular de manera artificial para ocultar su presencia y la de sus equipos de combate.

Existen muchas fuentes sobre cuando comenzó a utilizarse el camuflaje en los ejércitos de cada país, pero pocas que traten la historia del camuflaje desde un punto de vista universal. Por lo tanto, establecer el origen del camuflaje militar es una tarea complicada.

Aunque existen evidencias de que el camuflaje fue utilizado a nivel naval por los romanos desde el siglo I DC para camuflar sus barcos y tripulaciones, con el uso del “azul veneciano”, el mimetizaje no se utilizó fuera de los medios navales hasta mucho más tarde.

En general, los trajes y pinturas de batalla estaban más dirigidos a causar miedo en el enemigo que esconderse de él. Sirvan de ejemplo los cascos utilizados por los espartanos, las armaduras y escudos en general, o las pinturas y adornos de batalla utilizados por guerreros de diversas tribus como los celtas, indios americanos o los zulúes africanos.

Lo que parece claro es que el desarrollo del camuflaje militar ha estado muy relacionado con el del uso de las armas de fuego en el campo de batalla.  En los primeros tiempos, el combate cuerpo a cuerpo con armas como espadas, lanzas y flechas hacían que la indumentaria militar estuviera más pensada para defenderse de los golpes letales provocados por dichas armas. Armaduras y escudos eran la norma y estaban más dirigidos a la protección personal que a la discreción.

El desarrollo de las armas de fuego cambió los campos de batalla para siempre, los escudos, murallas y armaduras comenzaron a ser ineficaces para detener el efecto devastador de los proyectiles propulsados por cañones y fusiles a distancias cada vez mayores contra personas e instalaciones defensivas. Así la necesidad de mimetizarse con el ambiente para pasar más desapercibido en un campo de batalla comenzó a ser mayor y, quizás de manera intuitiva, comenzaron a desarrollarse los primeros uniformes de camuflaje.

Los primeros uniformes de camuflaje comenzaron a aparecer de forma aislada en los siglos XVIII y XIX en los ejércitos británicos y portugueses, que comenzaron a adoptar ropas con colores verde, caqui y marrón para pasar más desapercibidos en consonancia con el ambiente. Se trata así de los primeros intentos de mimetización mediante la utilización de colores predominantes en el entorno inmediato.

Sin embargo, los primeros patrones de camuflaje no empezaron a ser desarrollados hasta principios del siglo XX, cuando el Ejército francés comenzó a reclutar pintores cubistas, conformando la sección “Camoufleurs” en 1915 para diseñar métodos de camuflaje que disimularan sus posiciones de artillería y evitar que los alemanes las detectaran con sus aviones de reconocimiento.

Es a partir de aquí cuando el término “camuflaje” hace su aparición partiendo de un verbo italiano “camuffare” adoptado por los franceses para describir la mimetización artificial que disimula la presencia de personal y material militar.

Fue al principio un desarrollo más artístico que científico; pintores y artistas fueron los primeros creadores de lo que hoy conocemos como “patrones de camuflaje” utilizados durante la I Guerra Mundial. Franceses, británicos, americanos y alemanes desarrollaron diversos sistemas para camuflar barcos, posiciones defensivas, aviones y personal militar que iban desde cortinas de humo hasta telas pintadas a lo largo del conflicto.

A partir de los años 20, y particularmente en los años 30 se comenzó a realizar estudios científicos sobre el mimetizaje que desembocaron en el desarrollo de patrones de camuflaje como el Telo Mimetico de los italianos, y el Splittermuster 31 de los alemanes que serían utilizados en la II Guerra Mundial.

Durante este conflicto los patrones de camuflaje tuvieron un notable desarrollo que iba en paralelo al de las armas, cada vez más efectivas. Así hacen su aparición el Flecktarn y variantes del Splittermuster alemanes, el Amoeba soviético y distintas tonalidades de verde y caqui utilizados por los americanos y británicos durante la guerra como los, Olive Drab, Duck Hunter o el Frog Skin.

Después de la Segunda Guerra Mundial, el camuflaje vino para quedarse definitivamente en la vida de los ejércitos para pasar también a usarse en la cacería y elaboración de documentales sobre animales en general.

La evolución del camuflaje artificial ha sido imparable desde 1940 y en la actualidad existen multitud de patrones de camuflaje, con mayor o menor efectividad, por todo el Mundo. Algunos de ellos son muy conocidos y tienen una eficacia probada durante años en los campos de batalla dando lugar a distintas versiones de los mismos, entre ellos tenemos:

  • Flecktarn
  • Woodland
  • Vegetato
  • Kamysh
  • Tiger Stripes
  • Duck Hunter/Frog Skin
  • Lizard
  • Chocolate Chip

 

A partir de estos clásicos del camuflaje han aparecido otros, que en algunos casos son muy especializados. En general, tienen su origen con finalidades de cacería o militares y algunos son muy vanguardistas.

La efectividad de los camuflajes más recientes suele ser discutida, pero algunos se van abriendo paso en el mundo militar y la cacería. Entre ellos tenemos:

  • Kryptek
  • Multicam
  • Marpat
  • Mossy Oak
  • Prym 1

 

La lista de patrones de camuflaje es, en la actualidad, interminable ya que cada año van apareciendo diseños nuevos, y algunos han generado escándalos millonarios como en el caso de los camuflajes “universales” cuya efectividad se puso en duda.

En el futuro veremos sin duda sistemas de camuflaje que, de momento, forman parte de la ciencia ficción como por ejemplo el usado por “Predator” en la famosa película de un cazador extraterrestre que va de safaris por el Universo.

Un terreno y mercado interesantes para negocios sin duda alguna.

 

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